Educación profesional y finanzas personales: prepara tu carrera y también tu futuro


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Cuando hablamos de educación profesional, normalmente pensamos en universidades, carreras, títulos, especializaciones y oportunidades laborales.

Sin embargo, existe una parte de la formación profesional que pocas veces recibe la atención que merece: aprender a administrar el dinero que generamos con nuestro trabajo.

Obtener una profesión puede abrirnos las puertas a mejores oportunidades laborales y mayores ingresos, pero ganar más dinero no necesariamente significa tener mejores finanzas personales.

Una persona puede incrementar considerablemente sus ingresos y continuar viviendo con problemas financieros si no desarrolla hábitos adecuados de administración, ahorro e inversión.

Por eso, la educación profesional debería estar acompañada de educación financiera.

Aprender una profesión puede ayudarte a generar ingresos.

Aprender a administrar esos ingresos puede ayudarte a construir patrimonio.


¿Qué relación existe entre la educación profesional y las finanzas personales?

La educación profesional representa una inversión en nosotros mismos.

Durante años dedicamos tiempo, esfuerzo y recursos para adquirir conocimientos y desarrollar habilidades que posteriormente nos permitan acceder a mejores oportunidades.

Pero existe una pregunta que pocas veces nos hacemos:

¿Qué hacemos con los ingresos que conseguimos gracias a nuestra preparación profesional?

Aquí entran las finanzas personales.

No importa cuánto ganes si no sabes cuánto gastas, cuánto puedes ahorrar, qué deudas tienes o qué objetivos quieres alcanzar.

Por eso, una formación integral debería incluir conocimientos relacionados con:

  • Presupuesto personal.
  • Ahorro.
  • Inversión.
  • Manejo responsable del crédito.
  • Planeación para el retiro.
  • Protección financiera.
  • Construcción de patrimonio.
  • Planeación de objetivos a largo plazo.

La educación profesional puede aumentar tus oportunidades, pero el ahorro protege tu futuro

Estudiar una carrera profesional puede mejorar nuestras posibilidades de acceder a determinadas oportunidades.

Pero el ingreso que obtenemos de nuestro trabajo no debería destinarse únicamente al consumo.

Cuando recibimos nuestro salario, normalmente tenemos diferentes alternativas:

Gastar, ahorrar, invertir o pagar deudas.

El problema aparece cuando prácticamente todo el ingreso se utiliza para mantener el nivel de vida actual.

Un aumento de sueldo puede convertirse rápidamente en un aumento de gastos.

Un mejor puesto puede traer consigo un automóvil más costoso, una vivienda más grande, más viajes y mayores compromisos financieros.

Esto puede generar una situación conocida como inflación del estilo de vida.


¿Qué es la inflación del estilo de vida?

Ocurre cuando nuestros gastos aumentan conforme aumentan nuestros ingresos.

Por ejemplo, una persona puede comenzar ganando $20,000 mensuales y gastar prácticamente todo.

Posteriormente consigue un mejor empleo y gana $35,000.

En lugar de ahorrar la diferencia, incrementa sus gastos hasta consumir nuevamente prácticamente todo su ingreso.

Después puede ganar $50,000 y repetir el mismo comportamiento.

El problema no necesariamente es cuánto gana.

El problema es que su capacidad de ahorro no crece al mismo ritmo que sus ingresos.


¿Por qué es importante aprender a ahorrar?

Ahorrar significa reservar una parte de nuestros ingresos para utilizarla posteriormente.

Puede parecer algo sencillo, pero desarrollar el hábito requiere disciplina.

El ahorro puede tener diferentes objetivos.

Fondo para emergencias

Contar con dinero disponible para enfrentar situaciones inesperadas puede reducir la necesidad de recurrir inmediatamente al crédito.

Objetivos de corto plazo

Puede utilizarse para adquirir bienes, realizar un viaje, pagar algún proyecto o enfrentar gastos previsibles.

Objetivos de largo plazo

También puede convertirse en la base para objetivos que requieren varios años de preparación, como comprar una vivienda, financiar estudios o prepararse para el retiro.


Ahorrar no significa simplemente guardar dinero

Existe una diferencia importante entre guardar dinero y desarrollar una estrategia financiera.

Guardar dinero puede ser útil para determinados objetivos y necesidades de corto plazo.

Sin embargo, cuando hablamos de objetivos que se encuentran a muchos años de distancia, también es importante considerar factores como la inflación y el potencial crecimiento de los recursos.

Por eso, después de desarrollar el hábito del ahorro, muchas personas comienzan a preguntarse:

¿Qué puedo hacer con el dinero que estoy ahorrando?

Ahí es donde aparece la inversión.


Del ahorro a la inversión

Ahorrar puede ser el primer paso.

Invertir puede ser el siguiente.

La inversión consiste en destinar recursos a diferentes alternativas con la expectativa de obtener un rendimiento, asumiendo el nivel de riesgo correspondiente.

No todas las inversiones son iguales.

Antes de invertir es importante conocer:

  • El objetivo.
  • El plazo.
  • El nivel de riesgo.
  • La liquidez.
  • Los costos.
  • Las condiciones.
  • El posible comportamiento de la inversión en diferentes escenarios.

No existe una inversión perfecta para todas las personas.

La estrategia debe ser congruente con la situación financiera y los objetivos de cada individuo.


La importancia de comenzar a ahorrar desde la etapa profesional

Uno de los mejores momentos para comenzar a desarrollar hábitos financieros es cuando comenzamos nuestra vida profesional.

No necesariamente porque tengamos grandes ingresos, sino porque tenemos algo que posteriormente será muy valioso:

tiempo.

Cuando una persona comienza a trabajar puede establecer hábitos que posteriormente se vuelven parte de su comportamiento financiero.

Si desde los primeros años profesionales aprende a separar una parte de sus ingresos, controlar sus gastos y establecer objetivos, puede construir una base financiera más sólida.


No necesitas comenzar con grandes cantidades

Uno de los errores más comunes es pensar:

«Cuando gane más, comenzaré a ahorrar.»

El problema es que los ingresos pueden aumentar sin que necesariamente aumente nuestra capacidad de ahorro.

Por eso, puede ser más importante comenzar con una cantidad que sea sostenible y desarrollar consistencia.

Con el tiempo, conforme aumenten los ingresos, puede incrementarse también la cantidad destinada al ahorro y la inversión.


Educación profesional + educación financiera

Una profesión puede ayudarte a desarrollar tu capacidad para generar ingresos.

La educación financiera puede ayudarte a tomar mejores decisiones con esos ingresos.

Ambas pueden complementarse.

Una persona profesionalmente preparada puede preguntarse:

¿Cómo puedo ganar más?

Pero también debería preguntarse:

¿Cómo puedo administrar mejor lo que gano?

Y posteriormente:

¿Cómo puedo utilizar una parte de mis ingresos para construir patrimonio?

Estas preguntas pueden cambiar la manera en que una persona entiende el dinero.


5 hábitos financieros que todo profesional debería desarrollar

1. Conocer sus ingresos y gastos

No puedes mejorar aquello que no conoces.

Llevar un registro de ingresos y gastos permite identificar hacia dónde está yendo el dinero.

2. Establecer un porcentaje de ahorro

En lugar de ahorrar únicamente lo que queda al final del mes, puedes establecer una cantidad o porcentaje destinado al futuro.

3. Crear objetivos financieros

Ahorrar sin saber para qué puede hacer que sea difícil mantener la disciplina.

Define objetivos concretos y establece fechas.

4. Evitar que el consumo determine tu estilo de vida

Un aumento de ingresos no necesariamente debe convertirse en un aumento proporcional de gastos.

Parte de ese incremento puede destinarse a construir patrimonio.

5. Aprender sobre inversión

No necesitas convertirte en experto financiero.

Pero sí es importante comprender los conceptos básicos antes de colocar tu dinero en cualquier instrumento.


La educación financiera también debe formar parte de la educación profesional

Durante nuestra formación profesional aprendemos matemáticas, idiomas, tecnología, administración, ciencias o conocimientos específicos de nuestra profesión.

Sin embargo, todos enfrentaremos una realidad independientemente de nuestra carrera:

tendremos que tomar decisiones relacionadas con el dinero.

Por eso, la educación financiera debería acompañar nuestra formación desde edades tempranas.

Un estudiante que aprende a ahorrar puede convertirse en un profesional que sabe administrar sus primeros ingresos.

Un profesional que aprende a invertir puede comenzar a construir patrimonio.

Y una persona que aprende a planificar puede tomar decisiones pensando no solamente en el presente, sino también en las diferentes etapas de su vida.


¿Cómo comenzar a mejorar tus finanzas personales?

No necesitas transformar toda tu vida financiera de un día para otro.

Puedes comenzar con cinco pasos.

Paso 1: conoce tu situación actual

Calcula cuánto ganas, cuánto gastas y cuánto debes.

Paso 2: establece un presupuesto

Define cuánto puedes destinar al consumo, ahorro, inversión y pago de deudas.

Paso 3: crea objetivos

Determina qué quieres conseguir y en cuánto tiempo.

Paso 4: desarrolla el hábito del ahorro

Comienza con una cantidad sostenible y busca mantenerla constantemente.

Paso 5: aprende antes de invertir

Comprende las características, riesgos, costos y condiciones de cualquier alternativa antes de tomar una decisión.


Tu profesión genera ingresos; tus decisiones construyen patrimonio

La educación profesional puede ser una de las inversiones más importantes que una persona realiza durante su vida.

Pero obtener un título, conseguir un empleo y aumentar los ingresos no garantiza automáticamente una vida financiera saludable.

El verdadero reto comienza cuando recibimos nuestros ingresos y tenemos que decidir qué hacer con ellos.

Ganar dinero es una habilidad. Administrarlo también.

Ahorrar requiere disciplina.

Invertir requiere conocimiento.

Construir patrimonio requiere tiempo y constancia.

Por eso, la educación profesional y las finanzas personales no deberían verse como temas separados.

Tu preparación profesional puede ayudarte a construir una carrera.

Tu educación financiera puede ayudarte a construir el futuro que quieres con los ingresos que esa carrera genera.

No trabajes solamente para ganar dinero. Aprende también a utilizar una parte de ese dinero para construir tu futuro.


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